Casandra tenía mucha personalidad, y conocía sobradamente el temperamento superficial y enamoradizo, así como voluble y caprichoso de Apolo, por lo que se mostraba más que reacia a cualquiera de sus intentos de aproximación. Desesperado, le prometió un don divino: el de la adivinación, si accedía a ser suya voluntariamente. Así, fue instruyéndola en el arte de la profecía, deslumbrándola. Llegó un momento en que la hermosa y joven princesa se sintió tan poderosa con su nueva gracia, que cuando su dador la reclamó, le rechazó henchida de orgullo.
El Dios solar, engañado y burlado como se sentía, al tiempo que amargado por su notorio fracaso, se vengó de ella en silencio: le privó de la persuasión. Quedó pues condenada fatalmente a que sus pronósticos no fueran creídos. Así, cuando Paris trajo a Helena a Troya, advirtió que la catástrofe y la desgracia se cernirían sobre la ciudad. Todos la tomaron por loca y la despreciaron. Desconocía que su frustrado enamorado le había quitado. Casandra corrió, ante su inminente persecución, hasta refugiarse en el templo de Atenea, en el que fue violada por el guerrero. Tras este hecho, la estatua de la diosa de la sabiduría empezó a retumbar; varios troyanos llegaron y al contemplar como temblaba furiosamente la escultura de Atenea y ver a la pobre Casandra ultrajada con sus ropajes rasgados, mataron a Ayax lapidándole a pedradas. Fue finalmente secuestrada por los aqueos y entregada como concubina a Agamenón, que se enamoró de ella al instante. Tras su violación, incapaz de responder al impulso masculino de su pareja. Quedó embarazada de gemelos, y la maternidad le devolvió la ilusión. Pero una nueva visión lo enturbió todo y le dijo a Agamenón que su esposa, ayudada a su vez por su amante, daría muerte a ambos. La tomó por loca y no la creyó.
Hoy en día no solo es un cuento mitológico es una realidad, cientos de mujeres son abusadas por el sexo opuesto sin ser capaces de expresar su indignación por sentirse culpables de los hechos cometidos hacia su persona.
Después de leer esta historia, ¿tu nombre podría ser Casandra?

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